Hoy para mí fue un día muy triste blog, porque el pececito que tuve por 6 meses, aquél que capturé en el arroyo de El Guayabo se me murió hoy en la tarde.
Pudieran pensar que es una exageración, pero yo si lo sentí mucho, porque estaba encariñado con él. Por ejemplo, cuando llegaba de la escuela lo ponía en la mesa y simplemente veía como daba vueltas en su botecito, igual lo hacía todos los sábados y él siempre me hacía relajarme y sentirme feliz.
Pero hoy pues fue un golpe muy duro, aunque hice lo posible, no se ni sabré nunca si fue por mi culpa que murió. Estaba muy bien cuando llegué, y como a mi casa llegaron unas amigas aproveché para cambiarle el agua, y ojalá que no, pero tal vez en el cambio lo golpee o algo, porque después de eso ya no fue lo mismo.
A la hora de la comida fui a verlo como siempre, y estaba como acostado, nadando de lado, y pues no pude hacer más que preocuparme, porque eso no era normal. Rápidamente lo saqué y le cambié el agua de nuevo, le puse comida y lo observé, y aunque luchaba para nadar como siempre no pudo, volvía a irse al fondo de lado.
Me vine preocupado al trabajo, y me puse a investigar algo sobre ese problema, pero lo que encontré es que posiblemente eran bacterias y esas cosas. Por eso en cuanto pude lo llevé al acuario, pero en el trayecto murió, y la verdad para mí es un sentimiento insoportable.
La del acuario me dijo que como no le había puesto gotas especiales, se resecó la piel y por eso se murió, pero cuando mi mamá fue a preguntar de recién que lo adoptamos, le dijeron que como era de arroyo no era necesario el uso de gotas.
De todas formas, eso no me convenció, porque a fin de cuentas a medio día estaba perfectamente bien, por eso no puedo dejar de sentirme culpable, y nunca podré saberlo, solo espero que realmente fuera algo que le tocaba, y en lo que yo no tuve nada que ver, no podría soportar descubrir que por mi culpa dejo de nadar alegremente como todos los días.
Mira que nada más de recordarlo me dan ganas de llorar, y no me importa que digan que son puras exageraciones, yo si lo quería, y sin ofender, no me importa tener tres más en la casa, simplemente él tenía un lugar especial, porque fui yo quien lo encontró, quien ayudó a cuidarlo, y quien se entretenía viéndolo nadando y dando vueltas muy lentas en su botecito.
Me da pesar también el saber que nunca tuvo una pecera, solo un botecito, pero él era feliz así, y no hay pretexto, me siento tan culpable por que tal vez fue un descuido mío el que le quitó la vida.
Antes de venirme al trabajo, al menos se movía, pero cuando llegué de nuevo a la casa, todo lo que podía hacer era respirar, porque los costados se movían un poquito, pero ya cuando iba a una cuadra de mi casa no se veía movimiento alguno.
Es cruel, y me siento culpable, como quisiera simplemente saber que no fui yo, aunque sé que es imposible, y que ya lo repetí varias veces, pero éste es mi espacio, puedo hacerlo.
Pienso conservarlo en formol, porque de esa manera podré seguirlo teniendo, pero ya no será lo mismo, ya no va a alegrarme por ver que da vueltas en su botecito.
Es todo blog, no tengo ganas de escribir nada más. Quería dedicarle un espacio a mi pececito, que por todo este semestre me alegró cuando lo necesitaba.
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Meentiraa... Pero es en serio...